Hoy tendría que hablar de Camps pero no tengo tiempo. No tengo tiempo ni ganas. Porque cuando la realidad supera la ficción, sobran las palabras. Al menos, las primeras palabras. Camps no sólo perdió el sentido de la realidad hace tiempo, es que ha perdido algo que puede parecer que no tiene importancia y sin embargo es un aspecto clave para entender el desarrollo pacífico de la vida social: Camps ha perdido el sentido de la medida. Y lo más gordo es que esos sujetos que están sentados en los escaños del PP, le aplauden, y no sabemos si lo hacen por devoción o por obligación, pero lo hacen.
Yo tampoco quería, pero es tan indignante…
Al final he tenido que escribir, ¡Que mala es la tentación!