El bosque de la política

El blog de reflexión política de Berta Chulvi

Archivar paralistas de espera

Se busca traumatólogo

La sanidad en precario debería ser el título de este post cuya escritura llevo aplazando desde el lunes pasado. No sólo porque desde el lunes hasta hoy he estado escribiendo con una sola mano, sino porque el shock (como bien explica Naomi Klein en su interesante libro) nos domestica. Pero no puedo dejar de denunciar, en este espacio destinado a la política, una experiencia personal con la sanidad valenciana sobre las listas de espera. Lo contaré en plan telegrama porque me da pereza y porque lo importante no és cómo yo me sentí de desprotegida, sino los hechos que atestiguan que el sistema sanitario no me protege:

1) Lunes, 20 de octubre. 10 de la mañana Acudo a mi consultorio médico porque tengo un dolor en el hombro izquierdo persistente. Mi médico me atiende con amabilidad y me remite al radiólogo y al traumatólogo. La hora hay que cogerla por teléfono o en una ventanilla que hay fuera. Supongo que la ética y la vocación sanitaria de la medico que tengo en frente no podría soporta la afrenta de tener que decir la siguiente frase: “la primera cita disponible es para el 14 de enero”. La frase la pronuncia el administrativo, tras la ventanilla, unos minutos más tarde. Sonrío por no llorar.

2) El mismo día a las 2 de la madrugada. El dolor se ha hecho insoportable. Llamo a urgencias y me indican que me “toca” el Hospital General. Cojo un taxi y llego al Hospital: “Pase a la sala de triatge” (el nombrecito se las trae…no?). Allí le explico a una sanitaria mi dolor: “Pase a la sala de espera y le avisarán pero le advierto que va a tener que esperar mucho rato porque hay mucha gente delante”. La frase y su acritud me dejan de piedra pero no pronuncio palabra. Es mentira: al minuto escaso alguien pronuncia mi nombre y una médico muy atenta me visita (¿me pregunto que querría conseguir esa sanitaria?). Pide electro y radiografía: La radiografía muestra que tengo una calcificación en el hombro izquierdo que provoca una tendinitis en el biceps izquierdo: Antiinflamatorios y de nuevo remisión al traumatólogo.

3) Martes 21 de octubre: Ya he tomado conciencia de que la tendinitis es muy dolorosa y paso el día con los antinflamatorios y el nolotil. A las cuatro de la mañana cuando ya no me hace efecto ni la ampolla de nolotil ni el miolastan vuelvo al Hospital. De nuevo un taxi, de nuevo la sala de espera y el dolor. Les cuento lo que tengo y un médico joven me pone un gotero de nolotil y me vuelve a remitir al traumatólogo de mi centro de referencia. Cuando le digo que me han dado fecha para enero y que me parece increíble me confiesa: “Cuando quieras te vienes aquí una guardia y ves lo que es increíble”. Esa noche sólo tres médicos han sostenido toda la Guardia del Hospital General.

4) Miércoles 22 de octubre. Directamente del Hospital me voy, de nuevo en taxi, a mi consultorio de referencia, con el papel del hospital. Ahora sí lloro de desesperación: ¿Pero cómo puedo conseguir que me vea un traumatólogo y que valore si la gravedad de mi lesión requiere antiinflamatorios o algo más? La médico de cabecera, impresionada por mis lágrimas, no sabe qué decir y yo me compadezco de ella. Está indignada: “Nos dicen que si hay urgencias hay que remitirlas al hospital….¿cómo puede ser que allí no te haya visto un traumatólogo?”. Yo estoy cansada y no puedo dejar de llorar. Me dirijo de nuevo a la ventanilla con el segundo papel del Hospital y una nota de mi médico de cabecera que pone: Traumatólogo preferente. ¿Sabéis para cuando me dan fecha? Para el 14 de diciembre.

¿Es ésta la ciudad, es ésta la comunidad autónoma que se puede permitir la Copa América, la Formula 1 y tantos otros gastos inútiles mientras tiene desatendidas las necesidades fundamentales de sus habitantes? ¿Es éste el progreso? Que nadie nos engañe. No es un problema de financiación autónomica es un problema de prioridades: Mientras esperaba en la salita del Hospital General hojeaba el periódico “Salut i Força” (cuyo título tiene un transfondo machista que eludo comentar) y me preguntaba cuánto dinero destina el gobierno de Camps para promocionar unos servicios públicos básicos que están abandonados. Es absolutamente necesario que la población salga de la apatía y exija otra política: si dejamos pasar mucho tiempo, la sanidad y la educación, ya fuertemente debilitadas, simplemente desaparecerán.

Lo más grave de todo esto es que con esa pérdida de derechos que supone el debilitamiento del Estado del Bienestar el neoliberalismo nos pone en una situación de fragilidad sutil, encubierta, que mete a la gente en sus casas, las encierra en sus pequeñas vidas y nos instala como sociedad en la cultura de la fatalidad.

P.S. Que nadie se preocupe por mi estado personal. El dolor ya pasó gracias a que acudí a la mutua en la que estoy asegurada como autónoma. Radiografía de nuevo, el médico valora la calcificación, sugiere una infiltración, inmoviliza y propone rehabilitación. Ya estamos en ello y ya he conseguido escribir este post que me pesaba como una losa…Y es que tiene razón Naomi Klein, los shocks nos domestican.