El bosque de la política

El blog de reflexión política de Berta Chulvi

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La voz de las madres

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Si hay algo central en mi vida, incuestionable, es la maternidad. Diría tantas cosas en torno a ella que casi me apetece callar. En realidad esta sociedad nunca ha querido hablar de la maternidad, nunca ha querido hablar de las mujeres, por eso grita. Grita instaurando mitos vacíos como el de la Virgen María (que es la primera madre anulada de la historia). Grita instaurando días de regalos en el Corte Inglés, para ahogar con ese estruendo, religioso antaño, mediático ahora, la auténtica voz de las madres, la que discurre silenciosa del lado del dolor, del lado del cuidado, del lado de la rebeldía y de la caricia.

La voz de las madres, las de verdad, las de carne y hueso, es siempre revolucionaria. No hay madre dispuesta a enviar a su hijo a combatir con ningún ejército, no hay madre dispuesta a enviar a su hija a sufrir el maltrato de su supuesto señor, y si las hay, son madres que sufren, que se desgarran porque el mundo no escucha a las madres. Y el mundo no escucha a las madres porque a las madres no nos da la gana. Pero eso, quizás cambie algún día.

Maternidad, hoy en “Le Monde”

Quizás porque ayer escribí sobre mi maternidad, me llama hoy la atención en la portada de Le Monde una noticia sobre la fecundidad en Francia que acaba proporcionando datos muy interesantes sobre la evolución de la familia en Europa: Francia es el único país de Europa que ha alcanzado la media de 2 hijos por mujer, le sigue Irlanda con 1,93. España, por si tenéis curiosidad, está en 1,38. Pero esos no son los datos más interesantes. Lo más novedoso es que por primera vez, los hijos nacidos fuera del matrimonio han alcanzado el porcentaje del 50%. Un hecho impensable en los setenta, cuando sólo el 10% de los nacimientos se producían en esas circunstancias. La razón, según la información que os copio a continuación, es el éxito de los PACS, que quieren decir Pactos Civiles de Solidaridad, que son utilizados, en un 80% por las parejas heterosexuales, que son muy efectivos en cuanto al reconocimiento de derechos y que se rompen fácilmente, con tan sólo una declaración escrita. Por supuesto, la derecha se opuso radicalmente a ellos y hoy manifiesta abiertamente que se equivocó. Adjunto, un fragmento de la información aparecida en Le Monde. Buenos días y buena suerte…

“Si la France renoue avec des taux de fécondité qui rappellent la fin des années 1970, elle le fait cependant dans un tout autre contexte : en trente ans, le paysage familial a profondément changé. Aujourd’hui, le mariage n’est plus le passage obligé de la parentalité : en 2006, la part des enfants nés hors mariage, qui a stagné à moins de 10 % jusqu’à la fin des années 1970, a franchi pour la première fois le seuil symbolique des 50 %. ” Ce qui était un événement contraire aux normes sociales est devenu un événement banal “, résumaient Francisco Munoz-Perez et France Prioux dans une étude parue en 1999.

Le législateur a d’ailleurs pris acte de cette révolution silencieuse : en 1972, il a proclamé l’égalité des filiations ” légitimes ” et ” naturelles ” et en 2001, il a fait disparaître les derniers privilèges successoraux des enfants issus d’un couple marié. Prenant exemple sur la Belgique, le Québec et l’Allemagne, la France a même fini par supprimer la notion même de filiation ” naturelle ” ou ” légitime “, qui était l’un des socles du code Napoléon de 1804 : en 2005, ces mots ont purement et simplement disparu du code civil.

Si le mariage décline, une nouvelle forme de conjugalité remporte cependant un immense succès : en 2006, plus de 75 000 pactes civils de solidarité ont été conclus, ce qui représente, en un an, une hausse de près de 30 %. Depuis sa création, en 1999, ce contrat que Jacques Chirac jugeait ” inadapté aux besoins de la famille ” a séduit près de 300 000 couples. Nicolas Sarkozy reconnaît d’ailleurs volontiers que la droite s’est fourvoyée, en 1999, en combattant avec passion cette nouvelle forme d’union. ” Nous sommes passés à côté du pacs “, regrettait-il en 2008 dans le magazine Têtu.

La fortune de ce contrat est sans doute liée à sa souplesse – il peut être dissous à la suite d’une simple déclaration écrite – mais aussi à ses avantages : le partenaire d’un pacs peut devenir ayant droit auprès de l’assurance-maladie, le transfert du bail de location est automatique après un décès et le couple bénéficie depuis 2005 d’une imposition commune dès la première année. Ces atouts ont séduit les homosexuels, mais aussi les hétérosexuels : depuis 1999, 88 % des contrats unissent uni un homme et une femme.

Siete años con Néstor

Hoy hace siete años que nació mi hijo Néstor. Todos los veranos, cuando llega el 24 de agosto, recuerdo cada uno de los momentos de ese intenso y maravilloso día. Parí sin epidural, en la mini fé de Sagunto, a las 12 de la mañana, tras unas seis horas de parto que no se me hicieron especialmente insoportables. Desde el principio tenía claro, que si no era necesario, no quería anestesia. Me daba miedo que alguien me pinchara en la médula espinal para que sucediera algo tan natural como dar a luz. Algunas de mis amigas feministas dicen que eso es una afición al dolor de corte judeocristiano, pues bien, a mi entonces me daba lo mismo y tenía una cosa clara: miles de mujeres de mi pueblo (yo entonces vivía en Cárrica, un pedanía de Segorbe) lo habían hecho así y yo también lo haría. Acerté y tengo un recuerdo increíble del parto. No me ha pasado nada comparable en la vida. Recuerdo la emoción que sentí cuando escuché por primera vez el llanto de mi hijo. Mi grito de dolor se paró en seco: El ya estaba allí. Recuerdo como si fuera ahora cómo le acaricié cuando estaba todavía lleno de sangre, lo hice muy a conciencia porque alguien me había dicho que de esa forma se evitaba el cólico del lactante. Luego me lo pusieron en los brazos, ya vestidito y con un gorrito blanco y de camino a la habitación sus ojos azules como el mar me miraban fijamente, como si pudieran verme. Lalo (su padre) y yo, llorábamos de emoción. El ginecólogo, que dió la casualidad que era amigo de un amigo, estaba impresionado por la tranquilidad que Lalo demostró en el paritorio: claro él no sabía que mi hijo es nieto de cirujano y que su padre se había criado viendo imágenes de operaciones desde que existía el superocho. La anécdota divertida del día es que una noche como hoy, en su primera noche de vida, Néstor durmió como un tronco y yo le decía a su padre que habíamos tenido un niño tranquilo, pues mientras él dormía y yo no dejaba de mirarle, el resto de bebés pasaron la noche berreando. Yo, aficionada como soy a la reflexión, elucubraba toda una serie de teorías sobre cómo habíamos sabido transmitirle confianza a Néstor y eso tenía algo que ver en su tranquilidad. Todo eso se lo explicaba a Lalo, su padre, que siempre me escucha con paciencia desmedida y que también tenía mucho sueño. A la mañana siguiente todo el edificio teórico se fue al traste: Néstor no era más tranquilo que los otros niños sólo que estaba cansado del esfuerzo de nacer…. Y desde entonces hasta los seis meses, más o menos, no me dejó dormir de un tirón ni una sola noche… Y tuvo, por supuesto, problemas de estómago, que si no llegaron a ser cólicos del lactante fueron suficientes para desesperarme… Ahora, lo miro delante de mi, jugando a la ADC que le ha regalado su amigo Alberto, y diciéndome: Mami, vámonos a la cama. Veremos cómo nos aclaramos con lo de la ADC…pienso, mientras suenan los disparos de la maquinita infernal….Con todo esto Néstor y yo seguimos aprendiendo a vivir juntos. La maternidad es apasionante pero agotadora… Y debemos hablar mucho más de ella, no desde la nostalgia sino desde la exigencia, pues si algo está claro es que esta sociedad no está pensada, en absoluto, para que podamos cuidar de los nuestros cuando son dependientes, por grandes o por pequeños….Pero eso lo dejamos para otro día, que ahora nos vamos a la cama felices y llenos de recuerdos

Por si os interesa un discurso más político sobre la maternidad, leer un artículo que escribí en abril de 2007 y que lleva por título “Mujeres brillantes, hijos invisibles”. Está colgado en este mismo blog en la página Artículos de Opinión, en la tercera columna.